Guía Breve de Consejos

  • Adopten un Protocolo (oficial y validado) contra el Acoso Escolar.
  • Informe en cada aula, a comienzos de cada curso, de que no se tolerarán conductas de violencias y acoso escolar.
  • Aporte un listado de conductas no admitidas.
  • Adopte un régimen de sanciones contra las conductas de acoso. Las sanciones deben ser acordes a la gravedad de la situación y a la frecuencia con que se hayan dado.
  • Instruya a los profesores para que sancionen o amonesten las situaciones leves de violencia ocurridas durante las clases. Esto transmite un mensaje de TOLERANCIA CERO de las conductas de acoso al alumnado.
  • Nunca dejen pasar una conducta de acoso por sutil que sea, porque estarán dando un consentimiento informal para que esa conducta se repita.
  • Evalúe trimestralmente los niveles de violencia psicológica y física del centro con pruebas debidamente validadas. La evaluación desincentiva la violencia.
  • Protejan a las víctimas y sancionen las conductas de acoso.
  • Cuando detecten conductas de acoso u hostigamiento recurrentes hacia un alumno pongan en marcha un Protocolo contra el Acoso Escolar debidamente validado y acreditado.
  • EVITEN MEDIDAS IMPROVISADAS NO RECOMENDADAS POR PROTOCOLOS OFICIALES. Eviten la “mediación”, los careos entre víctimas y agresores, no esperen que los agresores confiesen abiertamente, eviten los castigos colectivos, ….

Controlar los niveles de acoso y violencia escolar puede ser a veces complicado, especialmente cuando por falta de medidas preventivas se hayan podido agravar y cronificar situaciones ya existentes.

Es necesario tomar medidas preventivas para evitar el surgimiento de casos de acoso. Para una eficaz prevención del acoso escolar es imprescindible evaluar periodicamente los niveles de acoso escolar con herramientas específicas, debidamente elaboradas, validadas y baremadas. En la actualidad existen diversas herramientas de medición del acoso escolar que permiten evaluar la situación de cada alumno dentro de un centro.

Medir el acoso escolar regularmente tiene una doble finalidad. En primer lugar, permite detectar los casos ya existentes para tomar las medidas necesarias de protección de la víctima y sanción de las conductas de maltrato. En segundo lugar, medir tiene efectos disuasores, ya que aquellos niños que frecuentemente actúan de manera violenta reciben el claro mensaje de que sus conductas no son bien vistas por el centro y que por tanto serán sancionadas.

Al contrario de lo que a veces se cree, atajar las situaciones de acoso está al alcance de profesores y orientadores. No obstante, es necesaria una firme voluntad para ceñirse a una política de TOLERANCIA CERO DE LA VIOLENCIA.

Debe primar el derecho de la víctima a ser protegida y los centros educativos tienen la obligación de garantizar ese derecho. La forma de garantizar la protección de la víctima consiste en estar abiertos a detectar y descubrir las conductas de acoso y violencia escolar.

Deberemos escuchar las quejas de los alumnos. No debemos sorprendernos si las versiones de las distintas partes difieren. No es de esperar que los acosadores confiesen sus fechorías. Tampoco debemos permitir que se nos confunda con justificaciones de las conductas de violencia. LA VIOLENCIA NUNCA ESTÁ JUSTIFICADA.

Deberán detectarse por tanto conductas específicas de acoso y violencia escolar y deberán sancionarse esas conductas. Las sanciones transmiten el claro mensaje de que la violencia tiene un precio, lo que desincentivará el uso de esas conductas por parte de ese alumno o de otros.

La reincidencia en conductas de acoso escolar deberá ir seguida de la reincidencia de las sanciones, con el debido incremento de la magnitud de la sanción. Las primeras sanciones serán, por tanto, de carácter más moderado para ir creciendo en relevancia. Habrá que tomar medidas importantes como avisar a padres de víctimas y agresores de los hechos ocurridos y de las medidas de sanción y protección tomadas. La medida final sería la expulsión permanente del alumno agresor. Ésta puede parecer una medida drástica, pero en muchos casos será la única forma efectiva de garantizar la integridad de la víctima.

Es imprescindible proteger a la víctima y sancionar las conductas de acoso. Por el contrario, negar al problema o mirar a otro lado puede tener efectos difíciles de remediar.

PRINCIPALES MOTIVOS POR LOS QUE HAY QUE EVITAR MIRAR A OTRO LADO
  • El acoso puede generar graves daños psicológicos a las víctimas, que a veces llegan hasta el suicidio del niño acosado.
  • Los agresores aprenden que la violencia no tiene consecuencias y aprenden a comportarse violentamente más tarde en su vida adulta. Distintos estudios han demostrado que un número importante de los acosadores cuya conducta no ha sido sancionada ni redirigida terminan convirtiéndose en adultos violentos y criminales (Olweus, 2011; Temcheff, Serbin, 2008).
  • Cuando no se toman medidas, aumenta el numero de alumnos que participan de conductas violentas.
  • Cuando no se toman medidas, aumenta la probabilidad de que el centro tenga que responder a demandas judiciales, indemnizando económicamente a las víctimas.