Feliz Pascua de Navidad y vuelta al "cole"...pero nuestras autoridades
educativas siguen sin hacer los deberes.
A dos meses de las elecciones, el principio de negación y atribuir a cada
víctima la causa del maltrato que recibe, constituyen la razón por la que
adultos que debieran contribuir a la solución, terminan pasando a formar
parte del problema, incapaces de proteger a niños pequeños contra la
violencia ejercida por otros niños.
A dos meses de las elecciones, la Comunidad Educativa no quiere mediadores,
alumnos confidentes, policías en las aulas ni otras soluciones ineficaces.
La comunidad educativa no quiere "certificar" la existencia de casos de
Acoso Escolar, sino identificar temprana, precozmente, las conductas que
pueden causar un daño irreparable: un modelo riguroso de prevención, que
incluya la evaluación periódica de la violencia psicológica y social que
pasa desapercibida al mundo de los adultos, pero hiere intensa y
prolongadamente a sus víctimas.
Nuestra sociedad ha reducido la Navidad a un compulsivo despilfarro y la
dignidad de la persona, al derecho al voto. No dejemos que el Derecho a la
Educación quede reducido a los escombros de la asistencia a clase.