El episodio del metro de Barcelona, los últimos jóvenes fallecidos en las calles y cada uno de los casos de violencia, revelan no solo el fracaso de todas las instancias familiares, sociales y educativas sino sobretodo la ineficacia de resignados observatorios contemplativos e inútiles planes de convivencia.
La alumna de 13 años a la que el pasado jueves, tres niñas dieron un paliza y quemaron la mochila, llevaba semanas sufriendo amenazas, empujones e insultos. La última paliza a un niño en Marbella, ha sido grabada con móvil y colgada en YouTube.
Sólo en Extremadura, se han producido 8 agresiones graves a docentes en menos de dos meses.
¿Cuántas violencias son necesarias para que el Ministerio de Educación y las autoridades dejen de referirse eufemísticamente a la Convivencia y dejen de mirar de lejos una realidad que exige soluciones eficaces.
Frente a la complacencia institucional es urgente atajar la violencia psicológica y social en sus primeras manifestaciones, y disponemos de herramientas, que desde la prevención, contribuyen a erradicarla.