Pues no son los obispos, sino la voz de padres, entre los que también hay profesores, que se alza frente al expansionismo totalitario de un Estado, que con lenguaje de secta, vulnerando la Constitución y de espaldas a la transparencia y al diálogo propio de la democracia, pretenden cercenar la disidencia, el espíritu crítico y el derecho de nuestros jóvenes a pensar diferente.
Un clamor, imparable y ensordecedor de voces independientes, sin filiación política ni religiosa, que denuncian el secuestro de la Libertad.
El bajo nivel educativo español, los itinerarios formativos, el acoso y la violencia escolar, el absentismo y el fracaso escolar, son las asignaturas pendientes de nuestro gobierno en educación.
Profesores, padres y alumnos exigen un debate público y profundosobre el futuro de la educación, reclamando calidad y rigor intelectual frente al fundamentalismo rancio y al pensamiento único.
El adoctrinamiento de niños de 8 y 10 años es un paso atrás en la Sociedad del siglo XXI.