La niña, DE 15 AÑOS, padecía insultos e intimidaciones por parte de algunas
compañeras pero fueron El principio de negación del Colegio Suizo y el error
básico de atribución que impulsa contra toda lógica a pensar que la víctima
es culpable de padecer el maltrato que recibe, los que hicieron el resto.
Como resultado, profesores visitando los juzgados, padres que denuncian a
docentes, alumnos que atentan sistemáticamente contra la dignidad de
compañeros y profesores...
Impunidad y judicialización que ponen de manifiesto el fracaso de todas las
instancias educativas, grupales, familiares y sociales.
Mientras, los planes de convivencia, observatorios y jornadas de
adoctrinamiento dejan a los miembros de la Comunidad Educativa, padres,
alumnos y profesores sumidos en la indefensión y abocados al recurso a los
tribunales de justicia.
Ante la falta de contundencia del sistema escolar y la abdicación del
sistema social hay, sin embargo, razones para la esperanza y es que en un
20% de los casos, son los propios compañeros del aula los que detienen las
conductas de maltrato, héroes anónimos de nuestras aulas que en medio de la
indiferencia de los adultos se ponen al lado de las víctimas, denunciando la
injusticia y arriesgándose a correr su misma suerte.