Y estos nuevos sacerdotes del Templo Socialista están en plena campaña de adoctrinamiento.
Revestidos de unos "supuestos valores democráticos" que ellos solos pretenden interpretar a los futuros ciudadanos.
Pronto, la Constitución Española volverá a escribirse, pero en LATÍN para que nadie pueda cuestionar el nuevo catecismo para la Ciudadanía que las homilías de nuestros ministros y secretarios generales de educación, se encargarán de imponer.
Hacer ciudadanos, imponer la solidaridad por Real Decreto, supone un ataque injustificable a las libertades individuales que consagra la Constitución Española y un insulto a padres y profesores que desde hace 30 años ejercemos y transmitimos los derechos y libertades democráticos.
Nunca creí que llegara a ser subversivo beber vino, comer una hamburguesa XXL o decidir cuándo y cómo ser o no solidario.
No es necesario buscar nuevas formas de cohesión social, desde 1978 es la Constitución Española, la dignidad intrínseca de la persona y la protección de sus derechos fundamentales, lo que constituye el eje del avance social.
Profesores, padres y alumnos rechazamos el adoctrinamiento desde el Estado y, en el ejercicio de nuestros derechos democráticos, exigimos un debate público y profundo sobre el futuro de la Educación.