La violencia en las aulas es la punta del iceberg de una realidad de fracaso escolar y conductas de maltrato hacia compañeros y profesores que exige una reflexión de todos.
Es cosa de todos, pero parece que entre nuestros políticos hay un pacto de silencio, un “aquí no pasa nada” que hurta a la sociedad española el debate profundo que la educación merece:
- ¿Cuáles son las propuestas para resolver el fracaso escolar, que sitúa a España en los países de cola?
- ¿Qué hay de los itinerarios?
- ¿Qué han pensado los partidos políticos para atajar la violencia en las aulas?
- ¿Habrá alguien que hable de prevención e identificación temprana en materia de acoso escolar?
- ¿Le preocupa a algún político identificar y proteger a ese 1 de cada 4 niños que, según el Defensor de Pueblo, tienen miedo a ir a clase?
Nuestros representantes deben explicar
- su modelo de educación,
- qué significa para ellos la figura del profesor.
- ¿Por qué se le desautoriza y se insiste en presentarlo como alguien que ha perdido la autoridad y carece de competencias, sin explicar a renglón seguido que el Proyecto Atlántida busca “reconstruir la escuela” y que para ello utilizará la nueva religión “Educación para la Ciudadanía”. Una escuela transparente donde la figura del profesor deja de ser un referente, y así hacer posible que las asociaciones municipales vengan a dar a la escuela el carácter asambleario que presuntamente le falta.
El ciudadano español, en materia educativa, ha dejado de ser el español impasible y EXIGE conocer los, esperamos distintos, programas electorales.