Terror y sensación de peligro inminente, tristeza, llanto incontenible, ataques de pánico, trastornos de ansiedad generalizada, pesadillas y recuerdos invasivos, irritabilidad crónica, anestesia emocional, evitación de lugares asociados al hecho traumático, dificultad de concentración e hipervigilancia..., forman parte de la sintomatología propia del cuadro de estrés postraumático que las víctimas de atentados terroristas desarrollan como consecuencia de una situación de indefensión extrema.
Un 53% de los niños que padecen Acoso Escolar presenta síntomas de Estrés Postraumático Infantil, el cuadro mas frecuente y el peor identificado en las víctimas de violencia sistemática y prolongada en el tiempo.
La indefensión se aprende y es el enemigo a batir. Tenemos que romper la sensación de impotencia que produce la impunidad y exigir soluciones eficaces que permitan atajar la violencia en las aulas.