Cada uno de los casos de acoso escolar revela el fracaso de todas las instancias educativas, familiares y sociales. El Ministerio de Educación, en lugar de hablar de prevención e identificación precoz para evitar que estos procesos lleguen a convertirse en verdaderos linchamientos colectivos, propone formar "25.000 especialistas" que traten los casos que la Comunidad Educativa no haya sabido detener a tiempo.
Convivencia y Violencia son vectores diferentes. De ahí que formar expertos en convivencia no pueda constituir una solución eficaz para luchar contra el acoso escolar. Formar especialistas que, como "paracaidistas", vayan llegando a los centros educativos para asumir competencias en materia de acoso escolar, supone robar la competencia natural de los profesores para establecer la disciplina en el aula y garantizar el respeto al otro, ya se trate de un compañero o de un docente.
Son la familia y el profesor quienes deben ayudar a nuestros jóvenes a interiorizar la norma social, sancionando, en el momento en que se produzcan, las conductas socialmente inaceptables que atenten a la dignidad de la persona, ya se trate de violencia física, psicológica o social.
Disponemos de herramientas que contribuyen a erradicar el acoso escolar. ¿Para qué nombrar 25.000 especialistas en lugar de acudir a la prevención y al diagnóstico precoz en las aulas?