Evaluación Acoso Escolar
Evaluación acoso escolar. La necesidad de evaluar la violencia escolar llevó a nuestro equipo desde el año 2001 al desarrollo de herramientas de diagnóstico basadas en elementos objetivables y dotadas del rigor metodológico suficiente para ser utilizadas en la práctica profesional psicológica y en el ámbito forense.

Una buena intervención terapéutica con el niño acosado nace de un diagnóstico adecuado que le diga la verdad técnica de su inocencia y de lo injustificado e injustificable de la violencia y acoso que sufre.

NUESTRO EQUIPO DE ESPECIALISTAS ACREDITADOS LLEVA MÁS DE 15 AÑOS EVALUANDO Y ACOMPAÑANDO A LOS NIÑOS ACOSADOS EN LA RECUPERACIÓN EMOCIONAL Y PSICOLÓGICA DEL TRAUMA DEL ACOSO ESCOLAR.

La necesidad de evaluar la violencia escolar llevó a nuestro equipo desde el año 2001 al desarrollo de herramientas de diagnóstico basadas en elementos objetivables y dotadas del rigor metodológico suficiente para ser utilizadas en la práctica profesional psicológica y en el ámbito forense.

De esta conciencia surgió una generación de herramientas psicométricas cuyo objetivo común era proporcionar una evaluación psicológica técnica del acoso escolar y sus secuelas entre las víctimas.

Los tests AVE© y TEBAE© son el resultado de ese esfuerzo de investigación que nació de nuestra conciencia temprana de la necesidad de evaluar correcta y científicamente los casos de acoso escolar.

Es muy infrecuente que en las primeras fases de acoso, un niño que es víctima de Acoso y Violencia escolar solicite ayuda psicológica por no identificar claramente o incluso no poder expresar lo que le ocurre.

Según los estudios Cisneros© VII y Cisneros© X, el 60 % de los niños que son víctimas de acoso escolar no se identifican o reconocen como tales. Un problema que no se reconoce por el propio niño o por sus padres o educadores tiene muy difícil solución.

Evaluación acoso escolar. Diagnósticos erróneos en los casos de Acoso Escolar

Todavía hoy la intervención especializada con las víctimas del Acoso y Violencia Escolar de psicólogos y psiquiatras es escasa, y la evaluación de un caso de Acoso Escolar tiene muchas posibilidades de arrojar un diagnóstico incorrecto o parcial debido a que son aún muy pocos los especialistas formados correctamente en el modo de evaluar técnicamente de este problema.

Es necesario recordar a las familias que las manifestaciones clínicas que presentan las víctimas de acoso y violencia escolar son daños psicológicos y psicosomáticos y no problemas que radiquen en una estructura de la personalidad o en rasgos psicológicos constitucionales previos.

Los diagnósticos en los casos de Acoso escolar, suelen ser desgraciadamente erróneos o sólo parcialmente correctos y suelen terminar re-victimizando secundariamente a los niños, incrementando significativamente su estigmatización, su confusión y sufrimiento y comprometiendo su recuperación.

Al hacerle sentirse responsable del daño que recibe por parte de otros, se re-victimiza secundariamente al niño acosado profundizando en su indefensión. El estigma que desgraciadamente arrastran aún hoy los niños que visitan al psicólogo no experto en acoso, es ser evaluados como niños torpes, “depresivos”, “masoquistas”, “deficitarios en habilidades”, “hiperactivos” o “neuróticos”.

Diagnósticos erróneos o incorrectos más habituales realizados sobre las víctimas de acoso y violencia escolar

Suelen ser los siguientes:

  1. Fobia escolar. Se confunde debido al terror intenso que el niño presenta al ir al colegio y que es uno de los síntomas nucleares del Síndrome de Estrés Postraumático.
  2. Estrés escolar. Se confunde con el tipo de estrés postraumático que suelen presentar.
  3. Síndrome de retorno al colegio. Debido a los ataques de pánico que se producen al regreso de las vacaciones o fiestas.
  4. Depresión. Debido a la indefensión generada por el acoso continuado y la consiguiente distimia.
  5. Problemas de adaptación al colegio. Debido al error atribucional de ver en la víctima a alguien inadaptado.
  6. Bipolaridad o ciclotimia. Debido a los altibajos en el estado de ánimo.
  7. Trastornos de personalidad. Debido a las alteraciones y cambios permanentes en la personalidad que suele provocar el SEPT cuando se cronifica.
  8. Neurosis. Debido a la labilidad emocional y a la falta de ajuste general.
  9. Trastornos de ansiedad generalizada. La ansiedad es un síntoma nuclear del Síndrome de Estrés Postraumático infantil SEPT cronificado.
  10. Ataques de pánico. Son reacciones habituales ante la perspectiva de volver al lugar en el que se encuentra con sus acosadores.
  11. Problemas de autoestima-. Debido al proceso de victimización, desprecio y acoso que modifica el autoconcepto, destruye la autoestima y genera un autoconcepto negativo.
  12. TDAH, trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Por la inquietud psicomotora propia del estrés post-traumático, la dificultad de prestar atención y la disminución en el rendimiento académico propios del SEPT.
  13. Déficits en habilidades sociales. Debido a un equivocado y flagrante error atribucional, se acusa a la víctima de no saber hacerse respetar, de no saber hacer amigos, de no saber integrarse, de ser introvertida, etc.

Daños en la víctima a consecuencia de un diagnóstico falso

Estos diagnósticos son lisa y llanamente fasos cuando estamos ante un caso de acoso escolar.

Resultan ser incorrectos en la medida en que olvidan significativamente o marginan los aspectos situacionales psicosocialmente tóxicos de una agresión externa, continuada y mantenida.

Son efectos de un daño externo y no de una fragilidad psicológica de la víctima.

La mayoría de los errores diagnósticos en los casos de acoso escolar proceden de un desconocimiento de la sintomatología específica del Síndrome de Estrés Postraumático (SEPT) infantil que se instala en los niños que son víctimas de estos procesos y que suele presentarse ya habiéndose cronificado.

Estos diagnósticos clínicos incorrectos no tienen en cuenta la existencia de comportamientos de acoso repetidos contra la víctima en un entorno para ella inescapable (como es el ámbito escolar de un niño), y que son la causa de la indefensión y de los daños psicológicos y psicosomáticos que se observan.

La manifestación de un Síndrome de Estrés Postraumático es siempre el efecto de una grave amenaza para la vida o la integridad y no de características premórbidas de los niños.

De un diagnóstico deficitario se deriva un enfoque terapéutico incorrecto que suele revestir características tácitamente culpabilizadoras.

Algunas terapias de corte culpabilizador, especialmente con adolescentes afectados por el acoso escolar, terminan por rematarlos, cargando las tintas sobre el supuesto papel protagonista o culpable que las víctimas tienen en la “fabricación de su propio mal”.

La información errónea que la víctima acosada recibe a raíz de una evaluación inexperta o no especializada en problemas de acoso puede servir para estigmatizarla aún más, reforzando en su entorno escolar la imagen de que es rara, inestable o problemática, incrementando así el daño mediante la revictimización secundaria.

NUESTRO EQUIPO DE ESPECIALISTAS acreditados CON MÁS DE 15 AÑOS DE EXPERTISE evaluando y acompañando a los niños acosados en su recuperación emocional y psicológica del trauma, PUEDE REALIZAR CON ÉXITO LA EVALUACIÓN RIGUROSA DE CUALQUIER CASO DE ACOSO ESCOLAR.

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