Fuente: Oñate, A y Piñuel, I: Acoso y violencia escolar en España: Informe CISNEROS X – IEDDI – Madrid 2007.

El estudio Cisneros© X aporta la información de la prevalencia de las diferentes formas de acoso y violencia escolar de acuerdo con el modelo de conceptualización del acoso escolar.

Concepto AVE, Acoso y Violencia Escolar

Acoso Escolar

Incidencia de las 8 modalidades de Acoso y Violencia Escolar

  • BLOQUEO SOCIAL: 29,30%
  • HOSTIGAMIENTO: 20,90%
  • MANIPULACIÓN: 19,90%
  • COACCIONES: 17,40%
  • EXCLUSIÓN SOCIAL: 16,00%
  • INTIMIDACIÓN: 14,20%
  • AGRESIONES: 13,00%
  • AMENAZAS: 9,10%

Los indicadores de prevalencia establecen el porcentaje de niños que se encuentran en un nivel de exposición intenso o muy intenso en las conductas propias de cada una de las modalidades.

De manera global se observa que son las modalidades de acoso más social basadas en el bloqueo y la exclusión las más importantes en cuanto a su incidencia entre la población de escolares.

Los datos de la investigación confirman que la estructura del acoso escolar se ajusta mucho más a formas de acoso psicológico y social.

Las modalidades de acoso escolar más frecuentes en España consisten en comportamientos de hostigamiento y de acoso psicológico y grupal mucho más que en comportamientos de violencia directa, agresiones, amenazas e intimidación.

Modalidades de Acoso y Violencia Escolar en España

N = 24.990
Modalidades de Acoso y Violencia Escolar en España.
El acoso psicológico escolar se materializa en conductas que consisten en bloquear socialmente a la víctima e intentar manipular su imagen y reputación deteriorándolas, junto con intentos de ridiculizar, burlarse, reírse de la víctima o insultarla haciéndola aparecer como tonta, débil o estúpida ante los demás.

Son más infrecuentes sobre el total de conductas de acoso las violencias directas basadas en agresiones e intimidación física y amenazas a la integridad.

LAS OCHO MODALIDADES DE ACOSO ESCOLAR IDENTIFICADAS EN EL ESTUDIO CISNEROS X DE MAYOR A MENOR FRECUENCIA

Agrupa las acciones de acoso escolar que buscan bloquear socialmente al niño. Todas ellas buscan el aislamiento social del niño y su marginación impuesta por estas conductas de bloqueo.

Así las prohibiciones de jugar en un grupo, de hablar o comunicar con otros, o de que nadie hable o se relacione con él, son indicadores que apuntan un intento por parte de otros de quebrar la red social de apoyos del niño.

Se incluye dentro de este grupo de acciones el meterse con el niño para hacerle llorar. Esta conducta busca presentar al niño socialmente, entre el grupo de iguales, como alguien flojo, indigno, débil, indefenso, estúpido, llorica, etc… El hacer llorar al niño desencadena socialmente en su entorno un fenómeno de estigmatización secundaria conocido como mecanismo de chivo expiatorio.

De todas las modalidades de AVE es la más difícil de combatir en la medida que es una actuación muy frecuentemente invisible y que no deja huella. El propio niño no identifica más que el hecho de que nadie le habla o de que nadie quiere estar con él o de que los demás le excluyen sistemáticamente de los juegos.

Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que consisten en acciones de hostigamiento y acoso psicológico que manifiestan desprecio, y falta de respeto y de consideración por la dignidad del niño.

El desprecio, el odio, la ridiculización, la burla, el menosprecio, los motes, la crueldad, la manifestación gestual del desprecio, la imitación burlesca son los indicadores de esta escala.

Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que pretenden distorsionar la imagen social del niño y “envenenar” a otros contra él. Con ellas se trata de presentar una imagen negativa, distorsionada y cargada negativamente del niño.

Se cargan las tintas contra todo cuanto hace o dice el niño, o contra todo lo que no ha dicho ni ha hecho. No importa lo que haga el niño, todo es utilizado y sirve para inducir el rechazo de otros. A causa de esta manipulación de la imagen social del niño acosado, muchos otros niños se suman al gang de acoso de manera involuntaria, percibiendo que el niño acosado merece el acoso que recibe, incurriendo en el error básico de atribución.

Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que pretenden que el niño realice acciones contra su voluntad. Mediante estas conductas quienes acosan al niño pretenden ejercer un dominio y un sometimiento total de su voluntad.

El que el niño haga esas cosas contra su voluntad proporciona a los que fuerzan o tuercen esa voluntad diferentes beneficios, pero sobre todo poder social.

Los que acosan son percibidos como poderosos por el niño, y sobre todo por los demás que presencian el doblegamiento del niño.

Con frecuencia las coacciones implican que el niño sea víctima de vejaciones, abusos o conductas sexuales no deseadas que debe silenciar por miedo a las represalias sobre sí o sobre sus hermanos.

La puntuación en esta factor debe encender la alerta del evaluador respecto a la posible existencia de estas conductas, que además suelen ser vivenciadas de un modo culposo por el niño.

Agrupa las conductas de acoso escolar que buscan excluir de la participación al niño acosado. El “tú no”, es el centro de estas conductas con las que el grupo que acosa segrega socialmente al niño.

Al ningunearlo, tratarlo como si no existiera, aislarlo, impedir su expresión, impedir su participación en juegos, se produce el vacío social en su entorno.

Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que persiguen amilanar, amedrentar, apocar o consumir emocionalmente al niño mediante una acción intimidatoria.

Con ellas quienes acosan buscan inducir el miedo en el niño. Sus indicadores son acciones de intimidación, amenaza, hostigamiento físico intimidatorio, acoso a la salida.

Agrupa las conductas de acoso escolar que buscan amilanar mediante las amenazas contra la integridad física del niño o de su familia o mediante la extorsión.
Agrupa conductas directas de agresión ya sea física o psicológica.

Es de resaltar que en el análisis factorial aparece saturando el componente ambos tipos de violencia : la violencia física y la psicológica. Se trata de la escala que evalúa la violencia más directa contra el niño aunque no siempre la más lesiva psicológicamente.

Las agresiones físicas, la violencia, robo o deterioro a propósito de sus pertenencias, los gritos, los insultos, el reírse de él, son los indicadores de esta escala que orienta la actuación más urgente a la hora de proteger físicamente al niño que está siendo objeto de ellas.

Modalidades de acoso y violencia escolar por sexos

Modalidades de acoso y violencia escolar por sexos.

En relación a las modalidades de acoso y violencia escolar se observa que en todas ellas la media de los niños supera a la de las niñas excepto en la variable Bloqueo Social.