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El Mobbing como modelo social: "Juguemos al rival más débil"

IÑAKI PIÑUEL
Psicólogo y Profesor de la Universidad de Alcalá.
Director de los estudios Cisneros sobre Acoso Psicológico.

Desde hace varios meses asistimos al despliegue diario en televisión de un programa denominado “Juguemos al rival más débil”.

El programa bajo la apariencia de entretenimiento funciona como un modelo de maltrato psicológico entre las personas que participan en el concurso.

El concurso consiste en contestar a una serie de preguntas sobre diferentes aspectos culturales y ganar dinero a cambio. Hasta ahí nada que objetar.

El problema viene a partir de un determinado momento en que se sitúa a los concursantes ante la tesitura de eliminar del concurso “al rival más débil”. La manera de hacerlo consiste en votar la eliminación de aquellos concursantes a los que se identifica como “más débiles”.

Estos son “votados” por el resto, no siempre en base a sus respuestas fallidas, sino en numerosas ocasiones, en base a su posible valía para competir.

A partir de ese momento la presentadora del programa, con gesto adusto y fiero “arremete” contra cada uno de los que han ”votado” a otro concursante lanzando comentarios descalificatorios, hirientes, y vejatorios contra los concursantes.

Una muestra de las “lindezas” que dirige la presentadora dentro del más inadmisible maltrato psicológico hacia los concursantes :

¿Quién de vosotros necesita un pañal en el cerebro?, ¡Tú si que eres un verdadero ladrillo! ¡Menudos botijos estáis hechos!, ¡Tu pareces haberte tomado una caña antes de venir aquí!, En casa no echáis nada a la basura: ¡os lo metéis en el cerebro!, ¿Quién se ha convertido a sí mismo en un despojo mental?, ¡Presuponemos que eres humana porque tú lo dices, no porque nos lo parezcas!, ¡Os habéis hecho un “piercing” en el cerebro!, etc…

A partir de ahí, se selecciona al rival más débil del concurso contra el que la presentadora, de nuevo, realiza comentarios despreciativos denostándolo sin piedad. Posteriormente se le da la oportunidad al concursante eliminado de comentar “lo sucedido”, siendo frecuente que éste aproveche la oportunidad que se le brinda para poner también “de chupa de dómine” a aquél o aquellos que le han “votado”.

Tan poco edificante programa se presenta a diario proponiendo un modelo de relación humana y social de dudosa ética y funestas consecuencias para la sociedad. La violencia psicológica es palpable para quien observa el programa desde casa. El maltrato psicológico es la tónica. El respeto a la dignidad humana la excepción.

La Televisión funciona como un modelo social imitativo, e incluso en numerosas ocasiones es botón de muestra del modelo social vigente. Por ello es importante reflexionar críticamente sobre aquellos valores que, de manera velada, se cuelan de rondón dentro de nuestros hogares con apariencia de inocuidad y quedan fijados como modelos que de manera no consciente podemos llegar a imitar.

Detrás de este y otros programas similares subyace un modelo de relación humana basado en el maltrato, el menosprecio y la falta de respeto a la dignidad de la persona.

En concreto en el programa” juguemos al rival más débil” subyace de manera implícita el paradigma de la eliminación del “más débil”.

Aquellos que ven por primera vez el programa se pueden sentir violentos, incómodos, y hasta cambiar de canal.
Sin embargo poco a poco, lo que al principio violentaba se hace familiar, y hasta gracioso o divertido.Al que resultaba inicialmente herido en su sensibilidad por lo que presenciaba en el programa, el maltrato presenciado se le va haciendo llevadero, normal y hasta familiar.

En un momento dado de su relación con su mujer, sus hijos o sus subordinados o compañeros de trabajo, lo que anteriormente no pertenecía ni remotamente al repertorio de conductas elicitables, puede usarse con más facilidad como una alternativa a utilizar en un momento de tensión, conflicto o desencuentro personal.

Puestos a jugar al rival más débil, y llevando al extremo esta filosofía de eliminación, ¿deberíamos eliminar y maltratar a aquellos que se presentan en la sociedad como más desfavorecidos, a aquellos que son diferentes de la mayoría, a aquellos que no tienen nuestras ideas, al que viene de fuera, a las personas que osan criticar el status quo o reformarlo, etc…?

Y, ¿porqué no? , dentro de una filosofía de corte claramente fascista ¿deberíamos eliminar a los enfermos, a los disminuidos o discapacitados, a los ciegos, a los desvalidos, etc…?

En el ámbito familiar, numerosos maltratadores domésticos juegan a diario “al rival más débil” con sus mujeres.
También en el ámbito laboral demasiados juegan a diario “al rival más débil” cuando acosan psicológicamente a los trabajadores más vulnerables, a los que son diferentes, a los que son distintos de la mayoría, a los que son innovadores o incluso a aquellos que son brillantes y por lo tanto amenazantes de los mediocres.

Con el Mobbing, o acoso psicológico laboral, numerosos acosadores juegan a diario “al rival más débil” cuando persiguen y hostigan a trabajadores jóvenes en situaciones laborales precarias, a mujeres que “osan” trabajar y no quedarse en sus casas, a aquellos a los que envidian por sus competencias, a aquellos que les suponen una amenaza por su progresión profesional, o brillantez, a aquellos que no se someten, a los que no son de su propia “cuerda”, etc….

¿Jugamos entonces o no al rival más débil?